Dieron las 11. Pensé que debía reconducir la conversación y concluirla. Pero antes de que pudiera decir nada, de repente me miró y me pidió que la abrazara.
-¿Por qué?-le pregunté sorprendido.
-Quiero que me cargues las baterías-dijo ella.
-¿Las baterías?
-Mi cuerpo está bajo de electricidad
Hace días que casi no puedo dormir. Duermo un poco, me despierto enseguida y ya no puedo volver a conciliar el sueño. Tampoco puedo pensar. Cuando me pasa esto, necesito que alguien me cargue las baterías, si no, no puedo seguir viviendo. De verdad.
Haruki Murakami